Segundo Antonio González, empresario del petróleo y del Sector Energético, con trayectoria en Empresas como Ecopetrol, Occidental de Colombia, Omimex de Colombia, Ltd y otras firmas del sector, tiene como valor agregado mantener excelentes relaciones con el Gobierno y los industriales del país. Como Nortesantandereano de valía conoce al dedillo cada rincón de esta tierra y habla familiarmente de cualquier lugar geográfico de Colombia. Los gestos y el movimiento de las manos manejan mapas de los conciertos nacional e internacional, con la propiedad ganada por el conocimiento. Domina estadísticas de economía y de planeación abstrayendo el tiempo y el lugar en los continuos planos que dibuja constantemente durante la conversación.
 

 

ENTREVISTA PARA LA REVISTA "AHORA", DE CÚCUTA - 2010

Estuvo en Cúcuta recientemente y Eugenio Pacífico Carrero aprovechó la ocasión para plantearle los temas que agobian a Norte de Santander en materia política, económica, vial y de desarrollo integral. Tocaron proyectos que podrían servirle como despegue al departamento, pero con la necesidad de convertir en urgente la ejecución. El recurso humano y la falta de dirigentes y líderes en la región no escaparon a la charla.

En un diálogo anterior estábamos viendo cómo hacer para progresar en Cúcuta, cuáles son las dificultades, cuáles son nuestras posibilidades para salir adelante, y nadie mejor que usted, quien conoce el devenir de la ciudad y que tiene propuestas, para hablar sobre el particular.

Vengo con alguna frecuencia a Cúcuta para estar en contacto con personas y con las realidades locales. En la primera década del siglo 21 me vinculé a la región con mayor frecuencia. Colaboré con los amparos de niños de San Faustino y La Garita, con Chinácota y Toledo en diversas obras para la comunidad. Lo que me mueve es el sentido de cooperar y de estrechar relaciones.

¿No le han hecho una picadita de ojo política?

Si. En alguna ocasión me ofrecieron una curul para el Senado. La política me gusta, pero mi carrera es técnica y empresarial. Lo que sí he hecho es asesorar a dirigentes políticos, diseñar estrategias públicas de carácter nacional. La preparación de una ley requiere análisis económicos y del impacto que tendrá para que sea universal. Soy un técnico, ante todo. Pero no estoy exento de prestarle un servicio a la patria, en el momento oportuno y necesario. Puedo aportar la experiencia de 40 años de trabajo en los sectores privado y financiero, lo que me da capacidad para trasferir ese conocimiento e implementar programas que dinamicen la economía.

La experiencia que hemos tenido en la región es que los gobernantes anteriores no han dejado huella. ¿Qué clase de personas necesitamos para buscar el progreso? A veces, para buscar a los dirigentes el problema se plantea como político, pero no, el asunto es económico. Aquí lo que se han dado son movimientos políticos que no nos permiten progresar.

El problema de la política regional, muchas veces, se basa en que la gente tiene expectativas personales con el político y si fulano ocupa una posición pretende tener beneficios de esa burocracia. El político se deja llevar por esas circunstancias, quiere satisfacer necesidades pequeñas y se le olvida que tiene que trabajar por el desarrollo regional. Hace el manejo presupuestal para atender favorecimientos y pequeñeces, no se concentra en lo fundamental para lo que fue elegido. Piensa que si no lo hace así pierde votos. Aunque no generalizo, muchos políticos aplican la política del cemento, la teja y el ladrillo y el pequeño mercado para conseguir los votos, salir elegidos, con un discurso carente de profundidad y solo dirigido a la base del pueblo que se deja engañar fácilmente, pero no entra en el debate de ideas, ni mucho menos del conocimiento y propuestas ejecutables que se ajusten a satisfacer el desarrollo económico y Social de la región.

Hoy, la administración pública ha evolucionado y debe manejarse con criterio gerencial y empresarial. Se tiene que hacer planeación, diseñar lo que se va a ejecutar, tener conocimiento claro de qué es lo importante, cuáles son los ejes de la economía. De paso, tiene que diseñar un buen gobierno.

En el departamento, sin hacer referencias personales, ha sido una constante la falta de propuestas para hacer verdadero desarrollo económico. Nos quejamos de crisis como la de Venezuela y nos preguntamos sobre qué hacer. Eso hay que superarlo. Ojalá que la crisis sirva para que, de una vez por todas, se tenga posibilidad de desarrollo e integración no solo con el interior, también con el mundo. Tenemos que movernos. El progreso requiere abrirnos hacia la Costa Norte, construir una megaobra vial que lo impulse, hacer un eje de desarrollo con urgencia. El eje natural es Cúcuta-Ocaña-San Alberto. Servirá al comercio y al turismo, creará competitividad al departamento, porque abrirá la puerta a la industrialización y fundamentalmente a resolver el mercadeo de nuestros minerales y demás recursos que el Departamento posee.

La economía no se puede basar en la frontera, que es intrínseca. Hay que hacerles trasformación a nuestros recursos. Deberíamos tener fábricas de procesamiento de alimentos, fábricas de conservas, tener tecnología, con la palma africana hacer biodiésel y destinar la caña para alcoholes carburantes. Hay que acudir a créditos blandos, a la banca multilateral y salir a endeudarse. Así, Norte de Santander voltearía la página (del subdesarrollo) en tres o cuatro años. Esas obras no pueden demorar más tiempo. La otra salida es la que va a hacer el Gobierno, la doble calzada Cúcuta-Bucaramanga. Es la natural con el interior del país.

Las mayores crisis producen riesgos, pero generan desarrollo y no hay que tenerles miedo. Hay que dejar las pasiones políticas a un lado, convocar a la dirigencia y buscar respaldo del gobierno central. Pero la política como institución no se puede dejar a un lado porque es una tarea noble, que busca adecuar los fines del Estado a las necesidades de la comunidad. Los nortesantandereanos deben elegir bien a los gobernantes, que tengan conocimientos, experiencia. No que lleguen, simplemente, a ocupar un cargo.

¿Y dónde están esas personas?

Aquí hay riqueza del recurso humano. Usted ve personas fuera del departamento que han progresado.

 

Se tiene que trabajar en la formación de líderes y dirigentes. Debemos estimular programas de becas para mandarlos a especializarse en áreas financieras, obras públicas, aeropuertos, agricultura moderna. Enviarlos a Israel, Alemania, Canadá. Sacar a los profesionales de este ambiente y construir empresarios, para que cuando regresen sirvan a los intereses regionales.

El departamento debe hacer un mayor esfuerzo en la preparación del recurso humano, pensando en el corto, mediano plazos y proyectar el futuro. Debe tenerse una educación selecta, de altura, desarrollar la Universidad hacia la investigación y su trabajo con el Sector privado para resolver los grandes problemas. En los colegios, en las universidades debe haber un plan para buscar excelencia. Formar bachilleres con muchos conocimientos para que se especialicen, y sean buenos ciudadanos.

La oportunidad que ofrece la crisis de frontera es que los nortesantandereanos dejemos a un lado el egoísmo, el personalismo y trabajemos en equipo, que convoquemos a la gente, que hagamos gestión, que así como nos decimos verdades para insultarnos, seamos francos para decirle al gobierno central que tenemos una propuesta de desarrollo y el derecho a estar integrados dentro de los grandes Proyectos Nacionales.

Todo eso suena sabroso, pero hay un ingrediente que no dejaría que se cumplieran o se llevaran a cabo los proyectos, y es la envidia. ¿Qué hacer para evitar que ese sentimiento siga empotrado entre nosotros?

Tenemos que mirar hacia adelante, no podemos quedarnos en pequeñeces. Creo que llegó la hora de hacer cultura cívica, mejorar la formación de nuestros niños y jóvenes. Debemos dejar el egoísmo y tener capacidad de decirnos 'unámonos'. Exponer programas que inviten a la gente con agrado, sin mirar divergencias, ni diferencias, sino ver lo positivo, mostrar las bondades de esos proyectos. La calidad de la educación es la clave para que el departamento supere esa actitud mala. Debemos tener capacidad de escoger un líder que haga dos o tres proyectos y los ejecute. Lo demás llegará por añadidura.

A usted le queda fácil mostrarnos una visión desde arriba, pero el problema es que estamos buscando una respuesta concreta. Quisiéramos escuchar nombres, quiénes pueden liderar el proceso de desarrollo, porque si no seguirá siendo una cuestión ideológica.

Deseo que los Gobiernos Municipales y Departamental, en el tiempo que les queda del presente período, sean exitosos, logren hacer obras y salgan adelante en la gestión y con el respaldo de la comunidad. Soy respetuoso de la gente. Digo que hay recurso humano, pero hay que convocarlo. Hay que pensar en trabajar por una educación excelente y por la ejecución de acciones que traigan desarrollo económico. Tenemos que mirar el futuro. Lo que se necesita es un dirigente que persuada, que les muestre el camino a comerciantes, ganaderos, mineros, agricultora e industriales.

El Norte de Santander posee inmensas riquezas naturales y un recurso humano capaz de desarrollarlas. Debemos romper esquemas, dar un viraje y aprovechar la oportunidad de las elecciones que se avecinan para elegir bien y mejor a nuestros gobernantes.

Creo que es vital para el Departamento este momento, cuando Colombia empieza a desarrollar grandes proyectos de infraestructura vial (dobles calzadas), de aeropuertos y puertos marítimos, que han ganado tanto terreno para la confianza inversionista y la inversión externa, emprender una acción diferente de sus gobernantes para crear nuevas oportunidades en lo social, en lo económico, en lo público. Que sus Dirigentes tengan una pulcra administración de lo público, con las calificaciones, conocimiento y experiencia, una vida personal y pública intachable, garantía para representar bien a nuestra Sociedad.