ENTREVISTA
PARA LA REVISTA "AHORA", DE CÚCUTA - 2010 Estuvo
en Cúcuta recientemente y Eugenio Pacífico Carrero aprovechó
la ocasión para plantearle los temas que agobian a Norte de Santander en
materia política, económica, vial y de desarrollo integral. Tocaron
proyectos que podrían servirle como despegue al departamento, pero con
la necesidad de convertir en urgente la ejecución. El recurso humano y
la falta de dirigentes y líderes en la región no escaparon a la
charla.
En
un diálogo anterior estábamos viendo cómo hacer para progresar
en Cúcuta, cuáles son las dificultades, cuáles son nuestras
posibilidades para salir adelante, y nadie mejor que usted, quien conoce el devenir
de la ciudad y que tiene propuestas, para hablar sobre el particular.
Vengo
con alguna frecuencia a Cúcuta para estar en contacto con personas
y con las realidades locales. En la primera década del siglo 21 me vinculé
a la región con mayor frecuencia. Colaboré con los amparos de niños
de San Faustino y La Garita, con Chinácota y Toledo en diversas obras para
la comunidad. Lo que me mueve es el sentido de cooperar y de estrechar relaciones.
¿No
le han hecho una picadita de ojo política?
Si.
En alguna ocasión me ofrecieron una curul para el Senado. La política
me gusta, pero mi carrera es técnica y empresarial. Lo que sí he
hecho es asesorar a dirigentes políticos,
diseñar estrategias públicas de carácter nacional. La preparación
de una ley requiere análisis económicos y del impacto que tendrá
para que sea universal. Soy un técnico, ante todo. Pero no estoy exento
de prestarle un servicio a la patria, en el momento oportuno y necesario. Puedo
aportar la experiencia de 40 años de trabajo en los sectores privado y
financiero, lo que me da capacidad para trasferir ese conocimiento e implementar
programas que dinamicen la economía.
La
experiencia que hemos tenido en la región es que los gobernantes anteriores
no han dejado huella. ¿Qué clase de personas necesitamos para buscar
el progreso? A veces, para buscar a los dirigentes el problema se plantea como
político, pero no, el asunto es económico. Aquí lo que se
han dado son movimientos políticos que no nos permiten progresar.
El
problema de la política regional, muchas veces, se basa en que la gente
tiene expectativas personales con el político y si fulano ocupa una posición
pretende tener beneficios de esa burocracia. El político se deja llevar
por esas circunstancias, quiere satisfacer necesidades pequeñas y se le
olvida que tiene que trabajar por el desarrollo regional. Hace el manejo presupuestal
para atender favorecimientos y pequeñeces, no se concentra en lo fundamental
para lo que fue elegido. Piensa que si no lo hace así pierde votos. Aunque
no generalizo, muchos políticos aplican la política del cemento,
la teja y el ladrillo y el pequeño mercado para conseguir los votos, salir
elegidos, con un discurso carente de profundidad y solo dirigido a la base del
pueblo que se deja engañar fácilmente, pero no entra en el debate
de ideas, ni mucho menos del conocimiento y propuestas ejecutables que se ajusten
a satisfacer el desarrollo económico y Social de la región.
Hoy,
la administración pública ha evolucionado y debe manejarse con criterio
gerencial y empresarial. Se tiene que hacer planeación, diseñar
lo que se va a ejecutar, tener conocimiento claro de qué es lo importante,
cuáles son los ejes de la economía. De paso, tiene que diseñar
un buen gobierno.
En
el departamento, sin hacer referencias personales,
ha sido una constante la falta de propuestas
para hacer verdadero desarrollo económico. Nos quejamos de
crisis como la de Venezuela y nos preguntamos sobre qué
hacer. Eso hay que superarlo. Ojalá que la crisis sirva para que,
de una vez por todas, se tenga posibilidad de desarrollo e integración
no solo con el interior,
también con el mundo. Tenemos que movernos. El progreso requiere abrirnos
hacia la Costa Norte, construir una megaobra vial que lo impulse, hacer un eje
de desarrollo con urgencia. El eje natural es Cúcuta-Ocaña-San Alberto.
Servirá al comercio y al turismo, creará competitividad al departamento,
porque abrirá la puerta a la industrialización y fundamentalmente
a resolver el mercadeo de nuestros minerales y demás recursos que el Departamento
posee.
La
economía no se puede basar en la frontera, que es intrínseca. Hay
que hacerles trasformación a nuestros recursos.
Deberíamos tener fábricas de procesamiento de alimentos, fábricas
de conservas, tener tecnología, con la palma africana hacer biodiésel
y destinar la caña para alcoholes carburantes. Hay que acudir a créditos
blandos, a la banca multilateral y salir a endeudarse. Así, Norte de Santander
voltearía la página (del subdesarrollo) en tres o cuatro años.
Esas obras no pueden demorar más tiempo. La otra salida es la que va a
hacer el Gobierno, la doble calzada Cúcuta-Bucaramanga. Es la natural con
el interior del país.
Las
mayores crisis producen riesgos, pero generan desarrollo y no hay que tenerles
miedo. Hay que dejar las pasiones políticas
a un lado, convocar a la dirigencia y buscar
respaldo del gobierno central. Pero la política como institución
no se puede dejar a un lado porque es una tarea noble, que busca adecuar los fines
del Estado a las necesidades de la comunidad. Los nortesantandereanos deben elegir
bien a los gobernantes, que tengan conocimientos, experiencia. No que lleguen,
simplemente, a ocupar un cargo. ¿Y
dónde están esas personas? Aquí
hay riqueza del recurso humano. Usted ve personas fuera del departamento que han
progresado. | |
Se tiene que trabajar en la formación de líderes y dirigentes. Debemos
estimular programas de becas para mandarlos a especializarse en áreas
financieras, obras públicas, aeropuertos, agricultura moderna. Enviarlos
a Israel, Alemania, Canadá. Sacar a los profesionales de este ambiente
y construir empresarios, para que cuando regresen sirvan a los intereses regionales.
El
departamento debe hacer un mayor esfuerzo en la preparación
del recurso humano, pensando en el corto, mediano plazos y proyectar el futuro.
Debe tenerse una educación selecta, de altura, desarrollar la Universidad
hacia la investigación y su trabajo con el Sector privado para resolver
los grandes problemas. En los colegios, en las universidades debe haber un plan
para buscar excelencia. Formar bachilleres con muchos conocimientos para que se
especialicen, y sean buenos ciudadanos.
La
oportunidad que ofrece la crisis de frontera es que los nortesantandereanos dejemos
a un lado el egoísmo, el personalismo y trabajemos en equipo, que convoquemos
a la gente, que hagamos gestión, que así como nos decimos verdades
para insultarnos, seamos francos para decirle al gobierno central que tenemos
una propuesta de desarrollo y el derecho a estar integrados dentro de los grandes
Proyectos Nacionales. 
Todo
eso suena sabroso, pero hay un ingrediente que no dejaría que se cumplieran
o se llevaran a cabo los proyectos, y es la envidia. ¿Qué hacer
para evitar que ese sentimiento siga empotrado entre nosotros?
Tenemos
que mirar hacia adelante, no podemos quedarnos en pequeñeces. Creo que
llegó la hora de hacer cultura cívica, mejorar la formación
de nuestros niños y jóvenes. Debemos dejar el egoísmo y tener
capacidad de decirnos 'unámonos'. Exponer programas que inviten a la gente
con agrado, sin mirar divergencias, ni diferencias, sino ver lo positivo, mostrar
las bondades de esos proyectos. La calidad de la
educación es la clave para que el departamento supere esa actitud mala.
Debemos tener capacidad de escoger un líder que haga dos o tres proyectos
y los ejecute. Lo demás llegará por añadidura.
A
usted le queda fácil mostrarnos una visión desde arriba, pero el
problema es que estamos buscando una respuesta concreta. Quisiéramos escuchar
nombres, quiénes pueden liderar el proceso de desarrollo, porque si no
seguirá siendo una cuestión ideológica.
Deseo
que los Gobiernos Municipales y Departamental, en el tiempo que les queda del
presente período, sean exitosos, logren hacer obras y salgan adelante en
la gestión y con el respaldo de la comunidad. Soy respetuoso de la gente.
Digo que hay recurso humano, pero hay que convocarlo. Hay que pensar en trabajar
por una educación excelente y por la ejecución de acciones que traigan
desarrollo económico. Tenemos que mirar el futuro. Lo que se necesita es
un dirigente que persuada, que les muestre el camino a comerciantes, ganaderos,
mineros, agricultora e industriales.
El
Norte de Santander posee inmensas riquezas naturales y un recurso humano capaz
de desarrollarlas. Debemos romper esquemas, dar un viraje y aprovechar la oportunidad
de las elecciones que se avecinan para elegir bien y mejor a nuestros gobernantes.
Creo
que es vital para el Departamento este momento, cuando Colombia empieza a desarrollar
grandes proyectos de infraestructura vial (dobles calzadas), de aeropuertos y
puertos marítimos, que han ganado tanto terreno
para la confianza inversionista y la inversión externa, emprender una acción
diferente de sus gobernantes para crear nuevas oportunidades en lo social, en
lo económico, en lo público. Que sus Dirigentes tengan una pulcra
administración de lo público, con las calificaciones, conocimiento
y experiencia, una vida personal y pública intachable, garantía
para representar bien a nuestra Sociedad. | |