Todavía
camino diez cuadras para entregar una tarjeta,
porque eso me da la oportunidad
de saludar al amigo;
todavía sueño con proyectos y me despierto
para hacerlos;
todavía soy galante con las damas, porque son la mitad
de nuestras vidas;
todavía cedo la acera a una mujer, porque su sombra
me refresca;
todavía ayudo a cruzar la calle a alguién mayor
que yo, pero también suelo ayudar a un niño;
todavía
no he olvidado que debo dar buenos consejos ya que no puedo dar malos ejemplos;
todavía insulto a los taxistas pero les cierro con suavidad la puerta;
todavía me gusta bailar para evitar el reumatismo;
todavía
creo que la juventud está en mi cerebro y no en mis cansados huesos;
todavía
recuerdo que en mi vida he bajado muchas cuestas pero también he subido
muchas faldas;
todavía hago de la amistad una religión y de
la gratitud un culto;
todavía minimizo los defectos de mis amigos y
maximizo sus cualidades;
todavía practico andar ligero de equipaje,
para que no se me dificulte la partida;
todavía rechazo las genuflexiones
porque me duelen las rodillas;
todavía canto porque la vida es alegría
pero todavía reniego para desahogarme;
todavía soy estricto
para evitar desviaciones pero comprensivo en las rectificaciones;
todavía
no he perdido la capacidad de soprenderme y lo disfruto;
todavía espero
-que en lo poco que falta-,no les fatigue la paciencia.
Todavía les
pido que me ayuden a construir un sueño, para tenderle un puente a la esperanza.
Chinácota,
15 de febrero de 2010