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LOS
CHIBCHAS: POBLADORES ANTIGUOS DE LOS ANDES ORIENTALES
Aspectos bioantropológicos |
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JOSE
VICENTE RODRIGUEZ CUENCA, Ph. D. COLCIENCIAS a. Los chitareros Los
chitareros, conjunto de comunidades independientes ocupaban la cuenca
alta del río Zulia, al oriente de la provin-cia de Guane, en
las regiones llamadas en la actualidad provincia de Soto, en Pamplona,
Norte de Santander. Sus relaciones comerciales y culturales como la
delimitación geográfica se está estableciendo básicamente
sobre la base de documentación escrita (Moreno, Pabón,
1992; Pabón, 1992), y en menor medida en datos arqueológicos
que permitan precisar sus delimitaciones cronológicas y estilísticas
(Rochereau, 1922; Calle, Rodríguez, 1961; Moreno, 1992). Según
el historiador Silvano Pabón (1992:8) estos pobladores se extendían
desde las cuencas altas de los ríos Guaca y Servitá, cubriendo
una amplia franja hasta el río Suratá, abarcando las tierras
del complejo minero colonial de Vetas y las Montuosas Alta y Baja. Incluía
los pueblos de indios de San Andrés, Guaca, Tona, Charta, California,
Matanza, Suratá y San José de Miranda (antiguo Tequia
y Carcasí, posibles fronteras étnicas). Hacia el norte
cubría las cuencas de los ríos Cucutilla, La Plata, Pamplonita
y los valles de Zulia y Cúcuta, extendiéndose hasta San
Cristobal y el Estado de Táchira en Venezuela. La frontera étnica
norte y nororiental está poco definida. Hacia el oriente se asentaron
en los valles del Chitagá, Silos, Labateca y Toledo, ampliando
sus dominios hasta Venezuela por los valles del Táchira, San
Cristóbal y el Torbes, hasta las estribaciones de la Cordillera
de Mérida. Por este sector los chitareros tuvieron como vecinos
a los tunebos o tames, comunidades del piedemonte andino que se extendía
desde el río Tunebo, hacia los ríos Valegrá, bajo
Chitagá y Ulagá. El río Guaca dudosamente se ha registrado como la divisoria entre chitareros y laches, mientras que Moreno y Pabón señalan al río Listará o la serranía existente entre los dos como posible límite étnico (Moreno, Pabón, 1992:5). Igualmente hay dudas sobre los límites con los guanes, para el que se ha señalado la parte baja del río Suratá hasta el páramo de Santa Bárbara en la cabecera del río Umpalá (Ibídem). Por otro lado, Leonardo Moreno (1992:146) afirma que los pueblos de Arboledas, Chopo, Guaca, Labateca, Servitá, Silos, Carcasí no pueden incluirse con certeza dentro del mismo grupo étnico.
Los cronistas delimitaron la provincia de los chitareros en términos muy generales. Para Fernández de Piedrahita (1973, II: 446) "los umbrales de la Provincia de los chitareros corre entre los de Tunja y Mérida por cuarenta leguas de longitud". Esta Provincia de los chitareros "es de toda serranía y algunas muy altas como las que llaman los Páramos de Pamplona" (Aguado, 1956, I: 446). Por otro lado, Simón (1981, IV: 256) afirma que "toda comarca del término de esta ciudad en su circunferencia, que goza de tierras muy frías, muy calientes y otras bien templadas, es doblada y acomodada para toda suerte de frutos de Castilla y de la tierra". Los
asentamientos eran dispersos, apartados unos de otros, ubicados unos
en los valles que declinan más a calientes que a fríos,
estableciendo así un dominio visual del paisaje; otros en clima
templado sobre las riberas de los ríos, posiblemente más
nucleados, como Chinácota, Ima y Bochagá entre otros (Moreno,
Pabón, 1992:12). La vivienda se ubicaba en distintos pisos térmicos,
cerca a fuentes de agua y en posiciones estratégicas. En el valle
de Rábicha, Mutiscua, se han encontrado aterrazamientos (tambos)
para vivienda en zona de laderas, con 3 a 5 viviendas asociadas a fuentes
de agua (Moreno, 1992). Las casas de los principales seguían
el principio de los cercados muiscas con palos y cañas de carrizo
y ramas de otros árboles, todo muy tupido y tejido. "La vivienda consistía en bohíos en forma rectangular y cuadrada cubriéndola con paja, porque ignoraban el arte de la teja, las paredes se formaban de maderos gruesos, encañadas con las partes de dentro y fuera y organizados con mezcla que hacían de barro y paja. La mitad de las paredes desde el piso les hacían incrustaciones de piedra". Los
chitareros, al igual que sus vecinos chibchas, explotaban la microverticalidad,
desde los productos de clima cálido hasta los propios páramos.
Mientras que la papa se producía en las tierras altas de Arcabuzaso,
Cácota, Mogotocoro y Bixa, la yuca se cultivaba en climas cálidos.
Entretanto el maíz constituía el centro de la actividad
económica, con productos diversificados según la localización
térmica. El nombre chitarero lo adquirieron de la misma palabra
nativa que denota al calabazo lleno de chicha de maíz y yuca,
asido a la cintura con el que andaban los aborígenes; "[...]
y por salir con tanta cantidad de ellos, los españoles llamaron
a los naturales de estas provincias chitareros" (Aguado, Op. cit.:
463). El nombre de Silos, Santander, se adquirió por la presencia
de sitios de almacenamiento de granos de maíz. En cuanto a la alimentación y rescates (comercio) Pedro Aguado (1956:466) la describe de la siguiente manera: "Los rescates de que estos indios usan es el algodón y la bixa, que es una semilla de unos árboles granados, de la cual hacen un betún que parece almagre o bermellón con que se pintan los cuerpos y las mantas que traen vestidos. Los mantenimientos son maíz, panizo, yuca, batatas, raíces de apio, frisoles, curíes, que son unos animales como muy grandes ratones, venados y conejos. Las frutas son: curas, guayabas, piñas, caimitos, uvas silvestres como las de España, guamas que es una fruta larga, casi canafístola, palmitos y miel de abejas criadas en los árboles. Las aves son: paujiles que son unas aves negras del tamaño de las pavas de España; hay también pavas de la tierra, que son poco menores que los paujiles, papagayos, guacamayas de la suerte de papagayos, etc.". La
región de Mutiscua es rica en enterramientos. Allí se
han establecido varios tipos de entierros (Moreno, 1992:132-133): el
primero, corresponde a tumbas de pozo con cámara lateral única
o múltiple, localizadas en pequeñas planaditas de valles
o quebradas. A esta categoría pertenecen los enterramientos hallados
en la loma de la Cruz, en Pamplona, Cúcano y Tapaguá en
Mutiscua, y Galilo, cerca de Bucaramanga. El segundo, también
es de pozo con cámara lateral con enterramiento de un individuo,
adulto o infantil, ubicadas en cercanía a viviendas dispersas.
El tercero, corresponde a enterramientos individuales o colectivos en
tumbas de pozo con cámara lateral abovedada que contiene por
lo general un nicho. El cuarto, está conformado por entierros
secundarios colectivos o individuales depositados en urnas, ubicadas
en cámara lateral de planta oval. El quinto, se distingue por
estar emplazadas en cuevas o abrigos rocosos que sirvieron de osario
para enterramientos colectivos. De este tipo se ha localizado una gran
variedad en La Chorrera, y Valegrá en el municipio de Mutiscua,
Silos y Pamplona, en las prominencias montañosas que avistan
hacia el norte. Los de la parte plana se han encontrado en la zona de
Cariongo, cerca a Pamplona, caracterizándose por ser de pozo
diferente del de las lomas. La base de su organización política la constituían las denominadas parcialidades, pequeños grupos de descendientes comunes independientes entre sí, que mantenían relaciones pacíficas, aunque con enfrentamientos bélicos esporádicos (Langebaek, 1992:81). El cronista Aguado (Ibíd) comentaba que: "[...] los naturales de este valle no tenían cacique, ni en toda la provincia de los indios que los españoles llamaban chitareros lo tiene. La orden de gobierno que entre sí tienen es que en cada pueblo obedecen al indio más rico y más valiente, y éste tienen por capitán en sus guerras ". Como señalamos anteriormente, sobre los denominados chitareros se dispone de muy poca información. Pedro Aguado (Op. cit. I: 425) los describe como personas de altura media: "[...] gentes de mediano cuerpo, bien agestados y de color como los demás indios". |
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