CHINÁCOTA
Alfredo García Cadena, Presbítero
Miembro de Número del Centro de Historia de Santander
Chinaquillo se llamaba el más viejo cacique morador del valle de Chinácota, e Ilabita se llamaba su esposa. Tranquilos en el goce de sus amplios dominios se hallaban los enamorados esposos, cuando fueron noticiados de que una invasión de blancos aguerridos se acercaban a sus dominios. Chinaquillo pactó una alianza con los caciques de los bocalemas y lo Chitareros, y así unidos se alistaron para la defensa. Sabemos por la historia, cuan recia fue aquella lucha en la que pereció Alfínger herido por los indios según afirman Fray Pedro de Aguado y otros historiadores. Esta invasión tuvo lugar por los años de 1532 a 1533, y el alemán herido en la garganta y muerto cuatro días después, fue sepultado al pie de un árbol. El valle tomó desde entonces el nombre de Miser Ambrosio.

El valle se pobló bastante y cuando los fundadores de Pamplona llegaron allí, se encontraron con un caserío de 700 ranchos, cuyos moradores tímidos y fatigados por las luchas anteriores, no opusieron resistencia, antes bien salieron al encuentro de los expedicionarios, obsequiándoles calabazos que ellos llamaban chitareros.

Hasta el año de 1775 esta agrupación de indígenas estuvo adoctrinada por los padres dominicanos y se conoció por mucho tiempo con el nombre de Pueblo Viejo. Destruido el caserío y desaparecidos muchos de sus moradores, la población fue reedificada en el lugar que hoy ocupa, trabajo que llevó a cabo el párroco presbítero Romualdo Villamizar. El nuevo pueblo se llamó en sus comienzos San Juan Bautista y fue adquiriendo mucha importancia, sobre todo como centro religioso, pues estuvo regido largos años por los padres agustinos descalzos. Al correr de los anos la población muy ensanchada ya tomó el nombre que hoy lleva de Chinácota en memoria sin duda de Chinaquillo su Cacique fundador.

Poco o nada se sabe de la participación que Chinácota tuviera en la guerra de la Independencia. En cambio ha podido averiguarse que al crecer la población bajo los auspicios de las comunidades religiosas ya nombradas, fue erigida en parroquia el año 1729.

Desde aquello tiempos hasta nuestros días han ejercido la cura de almas de Chinácota los siguientes sacerdotes:

Fray Agustín Tomás de Villamizar, O. P. Fray Tomás Rincón. Presbítero Esteban Gutiérrez. Presbítero Juan Antonio Zumalave. Presbítero Romualdo Villamizar. Presbítero Pablo Antonio Cuevas. Presbítero Augusto Aurelio de Pizarro. Presbítero José Antonio Vargas. Presbítero José Alejandro Quintero. Presbítero José María Acevedo. Presbítero José María Pi nto. Presbítero Sebastián Sebastián Gómez. Presbítero Leonardo Mantilla. Presbítero José Vicente Lamus. Presbítero Ramón García. Presbítero Blas Antonio Becerra. Presbítero Espíritu Santo Quiñones. Presbítero Segundo Ramón. Presbítero Laureano Manrique Presbítero José del Carmen Mora. Presbítero Manuel Lizardo. Presbítero Hermógenes Ortiz. Presbítero Domiciano Valderrama. Presbítero Severiano González. Presbítero José de Jesús Peralta. Presbítero David González. Presbítero Helí Otálora Presbítero Luis María Figueroa (Bis). Presbítero Andrés Avelino Cote. Presbítero Román Monsalve. Presbítero Antonio María Andrade. Presbítero Ramón María Vera. Presbítero Pedro Ramón Alvarez. Presbítero Demetrio Mendoza. Presbítero Rafael Faría. Presbítero Trino Landazabal. Presbítero Alfredo Cala Ph. Presbítero José María Castillo.

El Presbítero Romualdo Villamizar trazó la actual población en el ano de 1729. El Presbítero Laureano Manrique puso la primera piedra del actual hermoso templo. El Presbítero Manuel Lizardo adelantó extraordinariamente la obra de la Iglesia Parroquial hasta lograr construir la cúpula. El Presbítero Domiciano Valderrama adquirió la actual casa cural. El Presbítero José de Jesús Peralta construyó el Hospital y fundó el colegio para señoritas que encomendó en buenahora a las Hermanas de la Presentación. El Presbítero doctor don Luis María Figueroa impulsó de manera decisiva los trabajos del templo, y le dio gran importancia a la Instrucción Pública secundaria.

Chinácota guarda con respeto la memoria de todos sus párrocos, a todos los cuales debe grandes servicios en todo orden de adelantos.

Hoy la población se halla dotada de alumbrado eléctrico; de muy buenas vías de comunicación que han encausado extraordinariamente su progreso, y de magníficos establecimientos de educación primaria y secundaria.

Chinácota fue erigida en Municipio el año de 1839. En 1903 el General Ramón González Valencia, insigne benefactor obtuvo para la población el título de ciudad.

En las cercanías de Chinácota se encuentra la célebre hacienda de Iscalá, donde el general Ramón González Valencia reposaba de las fatigas que le imponían la política y las luchas intestinas. En los años de paz para la República se refugiaba en ese rincón apacible, y cual nuevo Cincinato se entregaba a las labores del agro y a las intimidades de la vida doméstica.

Allí el trabajo y los afectos puros fueron para el viejo luchador una dulce compensación, y un legítimo desquite de la ingratitud y de la persecución de que fue blanco en nuestra agitada vida ciudadana.

Chinacota es capital de Provincia desde el ano de 1913.

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ALFREDO GARCIA CADENA, Pbro.
Miembro de Número del Centro de Historia de Santander.